Los orígenes de la propiedad se remontan a 1872, cuando el comerciante Edoardo Horst eligió este lugar privilegiado con vistas al lago para construir su residencia privada. Tras algunas dificultades financieras, en 1886 la villa pasó a manos de Giacomo della Torre, conocido como Santiago, quien la dedicó a su hija Aminta, dándole el nombre que aún hoy conserva. Aminta y su esposo, el almirante Francesco Capece, la habitaron hasta 1939, preservando su identidad y su espíritu original.
A partir de 1950, la villa comenzó una nueva vida como hotel refinado, convirtiéndose en un destino de excelencia para viajeros en busca de belleza y tranquilidad. Entre estos muros cargados de memoria, el tiempo parece haberse detenido: la Belle Époque dejó una huella indeleble, convirtiendo la villa en un punto de encuentro para artistas, soñadores y personalidades ilustres. En 1966, Liz Taylor y Richard Burton también eligieron este refugio para una de sus escapadas más icónicas, contribuyendo a forjar su leyenda.
Desde los años 2000, gracias a la visión y el cuidado de la familia Zanetta, la propiedad ha sido cuidadosamente restaurada y devuelta a su esplendor original, preservando su elegancia histórica y enriqueciéndola con confort contemporáneo.
Hoy, Villa e Palazzo Aminta conserva intacto su espíritu familiar. Cada espacio cuenta una historia, cada detalle está pensado para ofrecer una experiencia auténtica e inolvidable. Aquí, cada elemento contribuye a crear una atmósfera única, capaz de hacer soñar a quienes eligen vivir su estancia como algo más que un simple viaje.